El antiguo Colegio-Academia Yocris lo fundó D. Amadeo Martínez Campos; se hallaba situado en la Plaza José Antonio n.º 4, actual calle Dr. Peris, en pleno corazón de Almàssera.
Las clases comenzaron el 2 de octubre del curso escolar 1965-1966 con 37 alumnos matriculados y dos aulas: una para niños y otra para niñas. El curso finalizó con 60 alumnos, de los que 16 asistieron a clases nocturnas en las que se les enseñaba a leer, Cultura General, Mecanografía, Contabilidad, Delineación, Taquigrafía, Francés e Inglés, idioma del que fue pionero, ya que la inmensa mayoría de colegios de la época no lo impartían.
En ese primer curso 6 alumnos superaron el examen de Ingreso al Bachillerato y 4 más, Primero; hay que tener en cuenta que en esos años los exámenes se realizaban en centros públicos, no en el mismo colegio, ya que no estaba homologado.
El Acto de Clausura del curso se realizó en una de las aulas del centro y asistieron padres, familiares y vecinos de Almàssera y el alumnado recibió de manos de las autoridades municipales un artístico pergamino con la calificación obtenida.
El siguiente curso, 1966-1967, empezó con un aula más para niñas y se inició la clase de Párvulos, la actual Educación Infantil; también comenzaron a impartirse Clases Especiales nocturnas de Alfabetización para adultos y se les preparó para la obtención del Certificado de Estudios Primarios. En esta época empezó a becarse a alumnos y alumnas pertenecientes a familias desfavorecidas a las que también se les proporcionaba el material escolar necesario y los uniformes del colegio: babero rosa a rayas con lazo en el cuello para las chicas y babero azul a rayas con camisa y corbata para los chicos. El motivo de la implantación del uniforme fue para evitar discriminaciones por pertenecer a diferentes clases sociales; la mayoría de los padres del alumnado agradecieron el gesto.
El director, D. Amadeo, alentaba y preparaba a sus alumnos y alumnas para que participaran en múltiples concursos y certámenes de los que, en muchas ocasiones, resultaron ganadores; buena prueba de ello fue el artículo publicado en el diario Las Provincias, el 18 de julio de 1967, en el que recoge los premios otorgados al alumnado participante del colegio.
El curso 1967-1968 ya contaba el centro con 150 alumnos y alumnas distribuidos en cuatro aulas, una clase consolidada de Párvulos y una de adultos nocturna.
Durante estos años y los trece siguientes, el Colegio-Academia Yocris realizó infinidad de actividades promovidas por su director, sin olvidar la inestimable ayuda de su secretario, D. Gregorio, y de todos los profesores y profesoras que impartieron sus clases en él.
La labor realizada durante ese tiempo, el esfuerzo, la dedicación a la enseñanza y el reconocimiento de las autoridades educativas hicieron que creciera la demanda de plazas escolares y se planteó la creación de un nuevo centro de mayores dimensiones.
Gracias al tesón de D. Amadeo y su familia y a la implicación de los padres de los alumnos y alumnas de esa época que deseaban un puesto escolar en el Colegio-Academia Yocris, pudo inaugurarse el año 1980 el nuevo edificio situado en plena huerta, el actual Colegio Yocris, que fue declarado por Real Decreto del 23 de enero de 1976 «de interés social preferente».
A lo largo de 29 años más, el trabajo desempeñado por el Director , y su carácter enérgico, peculiar, a veces controvertido, dejó huella en la mayoría del alumnado que pasó por el centro; los Festivales de Fin de Curso, las exposiciones de manualidades, el huerto de experimentación agropecuaria, sus clases de Inglés, la incubadora construida por él, aún permanecen en su recuerdo.
Tras el fallecimiento de su fundador, D. Amadeo, el 30 de noviembre de 2009, su hija, Yolanda Cristina Martínez Navarro, maestra de Primaria en el colegio y antigua alumna, ejerce la Dirección y Titularidad del centro; con ella comienza una nueva etapa en la que desea que toda la comunidad escolar, padres, madres, alumnado, profesorado y personal no docente continúen trabajando juntos en la misma dirección para conseguir un colegio del que se sientan orgullosos.